Una web para tu boda, con confirmación de asistencia.
Una web de boda reúne en un solo sitio todo lo que tus invitados van a preguntar —cuándo, dónde, cómo llegar, dónde dormir— y les deja confirmar si vienen sin que tengas que perseguir a nadie por mensajes. Se prepara en unas semanas, la enlazas en la invitación con un código o un enlace corto, y a partir de ahí tú ves quién ha confirmado y quién no. Cuesta desde 450 €.
Dejar de perseguir a la gente por mensajes.
La información de una boda acaba repartida entre un grupo de WhatsApp, algún correo suelto y lo que se cuenta de boca en boca. Cada invitado pregunta lo mismo por un canal distinto, y la respuesta cambia según quién conteste.
La lista de quién viene se lleva a mano, en una nota o una hoja de cálculo, y nunca cuadra del todo: alguien confirmó por privado, otro lo dijo de pasada y no quedó apuntado. A última hora toca llamar uno por uno para cerrar el número.
La web no es un adorno bonito para la invitación. Es dejar de hacer ese trabajo: la información está en un sitio, la confirmación la rellena cada invitado y la lista se actualiza sola.
Todo lo que hace falta para el día, por 450 €.
- La información que preguntan todos: fecha, lugares, cómo llegar, horarios, alojamiento.
- Confirmación de asistencia, con el número de acompañantes y las alergias o menús especiales.
- La lista de quién ha confirmado, actualizada, sin que tengas que apuntar nada.
- Diseño hecho para vuestra boda, no una plantilla con vuestros nombres encima.
- Que se vea bien en el móvil, que es donde la van a abrir todos.
- Publicada y funcionando, sin que tengáis que pagar nada más durante el primer año.
Cuándo deja de costar 450 €.
Cinco cosas se cotizan aparte. Si os interesa alguna, os digo lo que suma en cuanto la mencionéis, no al final:
- Más de un idioma, si tenéis invitados que no leen español.
- Galería de fotos, más allá de las que ya lleva el diseño.
- Lista de regalos con enlaces a tiendas o cuenta para la luna de miel.
- Dominio propio en vez de una dirección incluida.
- Cambios grandes de diseño una vez ya está empezado.
La parte que más agradecieron no era la más vistosa.
Una pareja me pidió una web bonita donde sus invitados pudieran confirmar asistencia y consultar toda la información, en dos idiomas porque parte de la familia no leía español.
Se hizo con eso por delante: la confirmación con acompañantes y alergias, la información en los dos idiomas desde el primer texto —no traducida después por encima— y un diseño propio, sin plantilla debajo.
Y lo que me llevé de esa boda no salió de ninguna analítica, sino de lo que me contaron después la pareja y algún invitado: de lo que preguntaban por el camino, casi todo tenía que ver con el mapa de cómo llegar y con el horario del día. La galería de fotos, que era donde más horas habíamos puesto, se miraba con calma antes; a las nueve de la mañana del día de la boda nadie la abre.
Ni tenéis que vivir en Madrid ni casaros aquí.
Hago webs de boda para parejas de toda España y con la mayoría no he coincidido nunca en persona. Se lleva como estáis llevando el resto de la boda: mensajes para el día a día, una videollamada cuando hay que decidir algo, y el correo para los textos. Quien vive en Madrid a veces prefiere que nos sentemos una tarde a verlo juntos; sale la misma web.
Y la boda no tiene por qué ser donde vivís. Muchas se celebran en el pueblo de una de las dos familias, en la costa o en una finca a una hora larga de todo, y ahí la web se nota más: el mapa lleva al sitio real de la ceremonia y del banquete, y la información de dónde dormir y cómo moverse es justo lo que necesita quien llega de fuera.
Lo que suelen preguntarme antes de decidir
¿Cuánto tarda en estar lista?
Unas dos o tres semanas desde que tenemos los textos y las fotos, que suele ser lo que más se retrasa. Si vais con el tiempo justo, se puede publicar primero lo imprescindible —fecha, sitio y confirmación— y añadir el resto después.
¿Qué pasa con la web después de la boda?
Se queda publicada el primer año, incluido. Después puedes renovarla, descargarla como recuerdo o dejarla caducar. Los textos y las fotos son vuestros desde el principio.
¿Podemos cambiar cosas cuando ya está hecha?
Los textos, las fechas y los datos, sí, y sin coste: eso cambia siempre. Rehacer el diseño entero a mitad ya es otro trabajo y se habla antes.
¿Y si solo queremos la confirmación de asistencia, sin web?
Entonces no os hace falta esto. Hay herramientas gratuitas que hacen solo eso y os las digo sin problema. La web tiene sentido cuando queréis que la información esté ordenada y que la invitación lleve a un sitio que se parezca a vuestra boda.
Escribidme con la fecha en la mano.
Fecha, cuántos invitados calculáis, dónde se celebra y si hay algo especial que resolver —idiomas, dominio propio, lista de regalos—. Os contesto por escrito con qué entra en los 450 € y qué se sale.