Llevas años con una web. Puede hacer mucho más que estar ahí.
La mayoría de empresas tiene una web que funciona como un escaparate: enseña lo que hacen y poco más. Conectada a un software a medida, esa misma web puede recibir pedidos, reservas y presupuestos que entran solos en tu gestión, dar a tus clientes un área propia y llevar toda la parte interna de la empresa —clientes, equipo, stock, facturación e informes— desde un mismo sitio.

Lo que hace tu web ahora, seguramente.
- Tiene tus datos de contacto, unas fotos y un formulario que llega a un correo que se revisa cuando se puede.
- Cada pedido, reserva o petición de presupuesto que entra por ella alguien lo vuelve a teclear en otro sitio.
- Tus clientes te llaman para preguntar cosas que la web podría contestarles sola: cómo va su pedido, su cita, su factura.
- Pagas la web por un lado y los programas de la empresa por otro, y no se hablan.
La misma web, trabajando para ti.
- Formularios que entran directos a tu gestión: la petición de presupuesto crea la ficha del cliente y la tarea de seguimiento, sin copiar nada.
- Reservas y citas que llenan tu agenda real, con recordatorio automático al cliente.
- Pedidos que descuentan stock y generan el albarán y la factura sin pasar por nadie.
- Un área de clientes donde ven sus pedidos, citas, facturas y documentos, y te dejan de llamar para eso.
- Presupuestos que el cliente acepta desde un enlace, con fecha y hora, y que pasan solos a trabajo.
- Datos de verdad: qué páginas y qué campañas traen clientes que acaban comprando, no solo visitas.
Y por dentro, toda la gestión de la empresa.
Lo que entra por la web es solo el principio. El mismo software lleva la parte que el cliente no ve:
- Clientes y ventas: historial, presupuestos, seguimiento.
- Trabajo y equipo: agenda, partes, turnos, tareas.
- Compras y stock: proveedores, almacén, inventario.
- Facturación y cobros: facturas, Verifactu, conciliación con el banco, envío a la gestoría.
- Informes: cómo va el mes sin esperar al cierre.
Ejemplos visuales de cada pieza en ejemplos de software a medida.
Precio cerrado, llave en mano, y sin atarte.
- Precio cerrado, llave en mano. Antes de presupuestar analizo tu empresa contigo: cómo trabajáis hoy, qué se repite y qué se pierde. Con eso te doy un precio cerrado por escrito que incluye análisis, desarrollo, puesta en marcha y formación. Si el alcance no cambia, el precio tampoco.
- Primera versión en uso en 30 días. No un prototipo: la parte que más os duele funcionando con vuestros datos. Lo demás llega por fases, cada una con su precio cerrado.
- Una versión intermedia para validar. A mitad de camino la usáis de verdad y me decís qué falta o sobra. Se corrige antes de entregar, no después.
- El código y los datos son tuyos. Te entrego el código, la base de datos se puede exportar entera cuando quieras y el dominio va a tu nombre. Si mañana quieres que lo lleve otro, puede.
- Sin permanencia. El mantenimiento es mes a mes. No te quedas atado a mí por contrato, sino porque funciona.
- Hablas con quien lo programa. No hay comercial ni jefe de proyecto en medio: la misma persona analiza, programa, forma a tu equipo y mantiene.
Todo el proceso, paso a paso, en cómo trabajo.
De la primera llamada al programa en uso.
- 01
Conocernos
Una llamada o un café. Me cuentas qué hace tu empresa y qué te quita tiempo. Sin compromiso y sin coste.
- 02
Diagnóstico
Veo cómo trabajáis hoy: los papeles, los Excel, los grupos de WhatsApp, el programa que ya usáis. Hablo con quien hace el trabajo, no solo con quien lo dirige.
- 03
Propuesta y precio cerrado
Te entrego por escrito qué se va a construir, qué no, en qué fases, el plazo de cada una y el precio cerrado. Si no te encaja, no pasa nada.
- 04
Primera versión en 30 días
Con versión intermedia a mitad de camino para que la probéis. Al final, puesta en marcha, importación de datos y formación al equipo.
- 05
Mejora por fases y mantenimiento
Con el programa ya en uso se ve qué compensa añadir. Cada fase, con su precio cerrado. El mantenimiento, mes a mes y sin permanencia.
Lo que suelen preguntarme antes de decidir
¿Tengo que tirar mi web actual?
No necesariamente. Si tu web permite conectarse (la mayoría de WordPress, Shopify, WooCommerce o PrestaShop lo permiten), se conecta tal cual. Si está hecha de forma que no deja, te lo digo y valoramos rehacerla.
¿Se puede empezar solo por una parte?
Sí, es lo recomendable: se empieza por lo que más tiempo os quita —normalmente los formularios, las reservas o los pedidos— y la primera versión está en uso en 30 días. Lo demás, por fases.
¿Cuánto cuesta?
Tras conocer tu empresa y ver tu web, te doy un precio cerrado llave en mano para la primera fase. No hay tarifa de catálogo porque depende de qué se conecte y con qué.
¿Y si ya uso un programa de gestión?
Entonces se conecta la web con ese programa, si lo permite. No hace falta cambiarlo todo para que la web empiece a trabajar para ti.
Pásame tu web y cuéntame qué hace tu empresa.
Te digo qué podría hacer por ti conectada a tu gestión, y si tiene sentido, te propongo una llamada y un diagnóstico con precio cerrado.